PYMES | 31 JUL 2026

La maquinaria agrícola de Santa Fe con caída de ventas y lluvia de importaciones




La fabricación de maquinaria agrícola es la actividad más castigada en la industria de Santa Fe. Las ventas del primer trimestre cayeron 20,3% respecto a 2025 y el sector ya habla de asfixia por la crisis del ingreso, la liberación importadora y las altas tasas de interés. Sin posibilidad de competir, hay gran incertidumbre sobre cómo terminará el año.

El último relevamiento de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) apuntó que el 71,8% de las actividades registradas evidenciaron caídas en la producción. De las 20 ramas analizadas, sólo cinco obtuvieron resultados positivos (Industria siderúrgica, vehículos automotores, molienda de oleaginosas, productos lácteos y molienda de cereales), mientras que el resto arrojaron resultados en picada.

Como un espejo de la crisis que la caída de la firma cordobesa Metalfor, en la Bota también se observa un contexto complejo para la industria de maquinaria para el campo. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) revela que la comercialización de tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos totalizaron 3.330 unidades en el primer trimestre de 2026, destacándose las ventas de tractores (747 unidades) por sobre las de sembradoras (214) y cosechadoras (177). Comparadas con las cifras del año pasado, se observa una retracción del mercado de 8,2%.

Asimismo, otro de los puntos que revela la caída del sector es la producción de maquinaria: el documento de la BCR destaca una baja de 31,5% en sólo un año, donde los más golpeados fueron los tractores cuya producción se redujo 38,5% respecto de 2025.

“Si bien tuvimos bajas respecto de los años anteriores, se venía manteniendo la actividad, pero siempre un poco menos que el año anterior”, describió Mario Riva, presidente del Centro Industrial Santa Fe e integrante del comité de FISFE, en diálogo con Letra P. Para el agropartista, el principal problema es la falta de crédito a tasas atractivas para que los productores puedan realizar las compras de los rodados.

En los últimos años, los costos fijos de los productores aumentaron constantemente (las tarifas, el precio del combustible, los sueldos de los peones, los fertilizantes, los diferentes insumos) mientras que el precio del grano se mantuvo estable, lo cual se conjuga en la escasa productividad y poca liquidez.

Riva explicó que “todo el costo de producción en los campos se elevó mucho. No tienen mucho margen de rentabilidad, mucho menos aquellos que alquilan el campo. Y el agropartista es el más golpeado porque la importación hace que no se llegue a los costos competitivos, sobre todo por lo que se importa desde China, con precios que no podemos igualar”.

Según el presidente del Círculo Industrial, siempre entraron productos provenientes de otras nacionalidades, pero la apertura indiscriminada de las importaciones fue tan veloz que las empresas no llegaron nunca a adaptar su matriz de negocios: “La maquinaria agrícola aún se sostiene, aunque cada vez con mayores dificultades porque el mercado se está achicando”.

Actualmente, el mercado de ventas se compone de 60% productos importados y el restante 40% corresponde a fabricación nacional. De esta manera, la rentabilidad se reduce: “Todo el mundo trae materiales. Se crea una competencia entre todos donde se bajan hasta el suelo los valores de las cosas, lo que trae un problema grave que es la caída de la fabricación local, menos empleos y no trae mejoras significativas. Siempre es según la empresa de la que hablemos, pero en algunos casos la producción cae hasta 38%”, señaló Riva.